El marketing olfativo es una forma diferente de vender un producto sin bombardear nuestros ojos con anuncios en vídeo, en imágenes, texto, logotipos, etc… Se está convirtiendo, cada vez más, en una herramienta muy importante de la estrategia de marketing offline, ya que apela directamente a otro sentido diferente al de la vista. El cliente está menos acostumbrado a este tipo de señales y parece que el cerebro las percibe de forma inconsciente y por eso el impacto es mucho mayor.

Esta técnica de estimulación cerebral busca, como todas las estrategias de marketing, ganar clientes activando partes de nuestro cerebro con distintos aromas. ¿Cuántas veces os ha ocurrido que ibais por una calle, habéis olido una palmera de chocolate o una napolitana y habéis entrado a comprarla? Y de todas esas veces, ¿cuántas teníais hambre? Es aquí donde radica la importancia del marketing olfativo.

Estoy segura de que si te dejan solo en una calle repleta de tiendas de ropa y con los ojos vendados sabes perfectamente cuál es tu favorita por cómo huele, pero, ¿no crees que tiene algo que ver el olor en que esa sea precisamente tu tienda preferida?  Seguramente lo recuerdas tan bien que incluso parezca que lo estás oliendo…

El ser humano recuerda un 35% de lo que huele frente a un 5% de lo que ve, según la psicóloga Silvia Álava. Esto es la prueba más evidente de que un olor particular unido a una imagen potente configuran la fuerza de una marca frente a su competencia.

Al igual que los establecimientos de comida o las tiendas de ropa, las marcas de diferentes automóviles están apostando también por incluir este aspecto en sus campañas. Si queréis ampliar información podéis leer este artículo de IPMark.

Y tú ¿crees que tiene tanta importancia como parece o que se está sobrestimando el poder de los olores?

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